Cinco claves para saber si la vivienda que comprará será rentable
El mercado inmobiliario ofrece muchas oportunidades de inversión
relacionadas con el arriendo, pero hay que tener en cuenta distintas variables
para que la rentabilidad sea interesante.
El mercado inmobiliario ofrece muchas oportunidades de inversión que,
bien analizadas, podrían generar una rentabilidad interesante. No solo hay que
fijarse en la relación entre precio de venta y posible renta por la que la
pondrías en arriendo. Si estás pensando en destinar tus ahorros al «ladrillo»,
estos cinco consejos te ayudarán a escoger una vivienda con la que obtener
beneficios:
- Selección
previa – Filtrar
la oferta es esencial para localizar los productos más atractivos. No solo
hay que utilizar los portales inmobiliarios, sino acudir a varias agencias
inmobiliarias, dado que los profesionales que trabajan en ellas se
convertirán en tus mejores asesores. En una zona concreta, es fundamental
comparar los precios de las casas que posean características similares.
Quédate con las que tengan un precio ajustado a su valor real y descarta
las que estén sobre valoradas.
- Estado
de conservación – Las viviendas nuevas y bien comunicadas
son fáciles de arrendar. La mala noticia es que la oferta es muy escasa en
grandes ciudades, además de bastante cara, por eso los inversores optan
por la segunda mano. El estado de estos inmuebles no siempre es el más
adecuado, por lo que al precio de venta hay que sumarle el de la reforma.
Ten en cuenta el desembolso extra que tendrás que realizar para dejar la
casa lista para entrar a vivir y valora si vale la pena.
- Buena
ubicación – Los
centros de las urbes más dinámicas se cotizan al alza. Se trata de
inversiones conservadoras en las que el arriendo está asegurado. La otra
cara de la moneda es que, al existir poco riesgo, la rentabilidad es
ajustada. En la periferia, las viviendas serán más asequibles y los
rendimientos más importantes. Considerando que la demanda de arriendo está
subiendo y el arrendatario amplía su radio de búsqueda, podría tratarse de
una buena decisión comprar en estas localizaciones más alejadas.
- Superficie
– El
tamaño de la casa también influye en el beneficio que se obtendrá de la
misma. Si estamos pensando en venderla posteriormente, una casa de unos 90
metros cuadrados y tres habitaciones es donde más se focaliza la demanda
de compra. En cuanto al alquiler, los apartamentos de unos 60 metros
cuadrados con una o dos habitaciones son perfectos para los inquilinos que
quieren vivir en grandes capitales.
- Esfuerzo
económico – Aunque es posible financiar la comprar una
vivienda como inversión, no es lo más recomendable. Los inversores
profesionales compran al contado, pero es difícil que el pequeño inversor
cuente con el ahorro suficiente como para cubrir el precio de venta y
todos los gastos adicionales. Si se debe recurrir a una hipoteca, hay que
hacerlo por un porcentaje mínimo. La rentabilidad se esfumaría si perdemos
al arrendatario, ya que nuestra situación económica se vería comprometida.

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